¿Los estamos saturando de actividades extracurriculares sin poner atención a las lecciones que aprenden sobre sí mismos?
¿Hemos olvidado cómo puede y debe ser la niñez?
Estas son sólo algunas de las grandes preocupaciones existenciales que surgen de una pregunta que parece sencilla y que millones de padres nos hacemos: ¿En qué actividades deberían participar mis hijos?
Como padre de dos niños pequeños, estoy aprendiendo rápidamente lo que muchos padres ya saben: es un territorio estresante que implica un difícil acto de equilibrio.
Recientemente, mientras me encontraba ante una multitud, me di cuenta de algo que ahora me sirve de guía y espero que le sirva a otras personas.
¿Qué tal si tu hijo es un prodigio en ciernes?
Los padres queremos ayudar a nuestros niños a que adquieran habilidades, que aumenten su confianza, que encuentren algo que les interese y que prueben cosas nuevas. Cuando son jóvenes, es fácil querer darles todas las oportunidades.
Pero eso es imposible, sin mencionar que es costoso.
A uno de mis hijos le gusta la batería desde que era un bebé, así que estoy considerando unas lecciones de batería. El otro no puede dejar de bailar, así que tal vez tome lecciones de baile. A ambos les gusta jugar a la pelota conmigo. ¿Hora de inscribirlos a la liga de béisbol infantil?
El mayor, que está en el jardín de niños, eligió tomar lecciones de tenis. A ambos les encantan sus lecciones de natación.
Las posibilidades son infinitas.
¿Qué tal si uno está destinado a ser un prodigio del ajedrez que practica salto con garrocha y el otro es un gimnasta olímpico que pinta obras maestras? ¿Cómo lo sabrán si no los hago participar en estas actividades?
Y así empieza el torbellino que ocasiona que algunos padres inscribamos a nuestros niños en demasiadas actividades.
Existen estudios que indican que el concepto de “niño saturado” es un mito, pero esos estudios se basan en estadísticas de hace una generación. El hecho sigue siendo que a algunos niños se les mantiene demasiado ocupados.
“Los padres tienen que enseñar a sus hijos a equilibrar los actos humanos con el ser humano”, dijo la psicóloga clínica Paula Bloom.
Los niños tienen que saber que lo que hacen no los define, dijo. Necesitan tiempo para jugar, experimentar, descansar y descubrir quiénes son.
“Como padres, tenemos que superar nuestra ansiedad sobre que no estemos haciendo suficiente. Crear un sentido de seguridad, ayudar a los niños a desarrollar la confianza para probar ciertas cosas, esas son las cosas que importan”.